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¿Por qué el deporte nos sube la autoestima?

No quererse a uno mismo no está clasificado como epidemia, pero bien podría serlo: la falta de autoestima es, con diferencia, uno de los problemas más extendidos en nuestra sociedad. Muchas veces esta falta de autoestima tiene fácil solución, aunque muchas otras veces no tanto, y es entonces cuando debemos recurrir a alguna de las numerosas herramientas que tenemos a nuestra disposición para mejorar nuestro amor propio.

El deporte, una manera fácil y sencilla de querernos más y mejor

Ya desde la antigüedad eran conocidos los beneficios del ejercicio físico para mejorar nuestra consideración de nosotros mismos. No en balde, las antiguas escuelas filosóficas consideraban la gimnasia como uno de los pilares de la educación del ser humano. Pero, ¿por qué?

Si consideramos la autoestima como la forma en que nos sentimos hacia nosotros mismos (es decir, qué sentimientos aparecen cuando nos enfrentamos a nuestras acciones, logros y fracasos), es obvio que si somos capaces de plantearnos y superar retos nuestra autoestima aumentará. Si, además, la superación de esos retos implica una mejora objetiva y general de nuestras capacidades, todo son ventajas. Es aquí donde el papel del deporte es primordial.

Supérate a ti mismo y te querrás como nunca

Sí, eso es: en superarse está la clave. La práctica de ejercicio se plantea como una herramienta muy sencilla para, poco a poco, ir subiendo los peldaños que nos llevan a una mejor autoimagen. ¿Por qué?

Hacer deporte es un reto. Reconócelo: no tienes ningunas ganas de levantarte del sofá. Y precisamente no levantarte del sofá es lo que está minando tu autoestima (…y haciendo que tengas menos ganas de levantarte del sofá. ¡La pescadilla que se muerde la cola!). Pero en cuanto des la primera zancada habrás superado ese pequeño reto personal que supone ponerse a ejercitar, tu “yo” que no quería levantarse quedará en el pasado y por lo tanto, tan solo por haber empezado, te sentirás mucho, mucho mejor.

Hacer deporte cultiva el amor propio. Hacer deporte es cuidarse por definición: tus habilidades atléticas mejoran tu capacidad de esfuerzo se amplía, tienes más energía para enfrentarte al día a día y, gracias a las endorfinas generadas por tu cerebro durante el ejercicio, una sensación general de bienestar te invade. Es decir, a medida que haces ejercicio estás y te ves mejor, desarrollando así la confianza en tus propias capacidades . ¿Cómo no quererse si cada día estamos un poquito más fuertes y guapos?

Hacer deporte es una meta. Plantearse objetivos claros es fundamental para aumentar nuestra autoestima, por pequeños que sean estos objetivos. A medida que nos ejercitamos vamos superando pequeños retos, vamos alcanzando metas personales cada vez un poquito más importantes, y las creencias limitantes que teníamos sobre nosotros mismos desaparecen. “No puedo”, “No soy capaz”, “No tengo la fuerza de voluntad”, “Soy un fracaso” y pensamientos similares dejan de tener razón de existir cuando vemos que sí que podemos, que somos capaces y que todo es cuestión de creer en uno mismo y en las propias capacidades.

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